
"El amor consuela como el resplandor del sol después de la lluvia."
William Shakespeare.
Ella: ¿Quien lanza piedras a mi ventana?
Atisba lo que podría ser un acontecimiento.
El: Clavaría mi espada hacia la luna y lanzaría las piedras a la misma para que oigas, todo lo que nace y muere cual cuchillo en mi garganta:
Tiritan en el cielo los astros, en la Tierra las rozas se marchitan, los océanos viaja en ondas, como daría una tarde de silencio, solo para decirte "Te amo" en cualquier parte del mundo y tú me escuchares.
Julieta es de noche, como cuando nos conocimos, lucharía contra todo el que tu corazón dañare, sólo es un chance, esos que pocas veces en la vida y la vez que te vi, supe que al fin te encontré.
Sube Romeo al balcón donde ella lo aguarda.
Ella: Mi labios están ruborosos, esperando a que tú con tus besos puedas suavizarlos, mientras, espero serena a que con tus palabras de noble corsario puedas tentarlos, ellos aguardan profanos por la luz de los tuyos.
Romeo toma mis manos que se hacen prohibidas cuando no hallan las que las cogen, que se creen indignas al no sentirlas en tu cuerpo, es menester que sepan, tu las están buscando como lo hacías hace años.
El: huye de mi la templanza, que antes era dulce, la cordura la acompaña, solos rozando el límite de lo prohibido, el cielo puede esperar, la noche es nuestra, espero que al ser noche no sea un sueño lo que vivo.
Se Besan pareciese ser esto obra del destino.
El: Ojos que juegan conmigo, haciéndome creer en ver belleza, pero son benditos al mostrarme la verdadera, la que se posa desnuda conmigo en lo que llamamos nuestro nicho, que no daría para que no cerraren nunca.
Ella: Soy un juguete del destino, sólo espero la agrade lo que juega, para continuar eterna al lado de quien creía no existía, Romeo, nombraría en todo momento tu nombre si mis labios me permitieran hacerlo el resto de mi vida.





