Íbamos rápido en el automóvil:
eramos completos extraños el uno para el otro, pero jamás había visto a una persona como tú en ningún lado, conversábamos, no me avergonzaba hablarte de cualquier cosa, era extraña la situación, pero sin conocerte jamás estuve más cómodo, sólo quiero pasar un día más contigo.
Íbamos deteniéndonos en el automóvil:
me veías con tus grandes ojos esmeraldas, yo sin garbo recogía mi mirada, hay tantas cosas que hallaba en el vehículo, para recordarlas por siempre, tu pelo de miel, tus aros, tus labios de color rosados, polera negra, pantalones blancos, quería besarte, no dejar de estar a tu lado.
Detenidos completamente en el auto:
Estábamos nosotros, nuestra historia de dos, me sentía tan bien en ese minuto, el calor de la noche, abrazaba el momento, las luces eran tenues, nos hallábamos frente a tu casa, ¿Quién eres?, que puedes detener con tus ojos mi aliento y con tu aroma, el mundo que nos rodea fuera.
Nos bajamos, frente a tu puerta:
Comprendí en ese minuto, que creerte una extraña, negaba el tiempo que te conocía, darnos un chance, era correcto que el pasado quedo en el pasado, ahora como niños nos vemos, debía besarte, mas sería sufrir para ti, como alguna vez, cuando eramos...
¿Debo besarte?, ¿O ser fiel a lo acabado?.
Voltee hacia el auto sin decir nada:
Te había dado la espalda, con pequeñas lágrimas derramadas, debía ser valiente, no debía cometer todo ese daño nuevamente, ¿Por Qué hacer llorar a tu corazón?, si podía protegerte lejos mio, lejano, como todo el tiempo en el que nos habíamos dejado y ya jamás nunca hablarnos, pero te invité a vernos hoy día...
Confusión rondaba no debía ser un final:
Ibas camino al auto, sabía llorabas, te conocía tanto, sacudías tu rostro con tu antebrazo, como cuando me negabas que empezabas a entristecerte, no iba a perderte de nuevo, era mi oportunidad de arreglar, esta es mi oportunidad de protegerte y arreglar algo que nació hace años.
Te voltee antes que abrieras la puerta del auto:
Tus ojos sollozos, se veían más celestes de lo que costumbre, estaban rojizos, era tan tierno verte como un niño, sabía tenías miedo y te abrase, tus brazos hicieron lo mismo, me contenías con tanta fuerza, tome tu cabeza y acaricié tu cabello, sabía eso te tranquilizaba.
Me besaste como cuando estabamos juntos, mi corazón gritaba y mi garganta era un nudo, te estuve esperando hace tanto amor, fue mi error tener miedo antes y haberte dejado pera ahora estoy segura: yo te amo y jamás te perderé, jamás daré otro paso equivocado, siempre te negué lo que en mi alma descansa.
te protegeré, yo te protegeré, Amanda... fue lo último que te dije antes de tomar nuevamente el auto, éste, que nos llevaría a Casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario