
Encerrados en una habitación
Tu cuerpo frente al mío...
Con mirada inocente me esperabas
¿Cuál habrá sido mi rostro?.
Gotas se lucían por tu cuerpo
Una espada de estas caían
Yo como Dios abrí los vértices
Con un relámpago en tu cuerpo.
Tu cuerpo hecho de mazapán
No podía callar tus gotas tal ríos
Me posé en él, pero éste no era frío
Éste sabia a dulce, a canela nueva.
Cómo no aguardar tus tormentas
Tibia arena en mis dedos resbalosas
Mas mi sed definitiva se saciaba
Para cuando tú amor me besabas.
Los huesos nuestros se golpeaban
Cuando sellábamos nuestro amor
Cual secreteo en el ajeno silencio
Brasas salían de nuestros cuerpos.
La habitación se teñía rojiza...
Supongo recordar el color de ella,
Ella era porcelana, miel y belleza
Me convertía en madera y ella en leña.
El fuego consumía las maderas...
Ardías, eras tú el calor de este lugar
Mientras yo apaciguaba el humedal
El sol nacía en un crepúsculo eclipsar.
Ya era nuestra hora, no debías marchar
Posados ambos en nuestro nicho
Prometámonos juntos no separarnos más
Amarnos como lo hicimos esta noche.
Mientras sigas viva amor de mi vida
Vivirás entre mis brazos y yo en los tuyos
Y cuando la luz no nos vuelva a rozar
Descansaremos, juntos y sin nadie más


